Todo empezó con un body que picaba
Elena Martínez, nuestra fundadora, buscaba ropa cómoda para su primera hija. Recorría tiendas sin encontrar prendas que cumplieran sus expectativas: tejidos suaves que no irritaran, costuras que no molestaran y diseños bonitos sin precios desorbitados.
Cansada de conformarse, decidió crear lo que no encontraba. Con formación en diseño textil y la ayuda de una pequeña red de confeccionistas locales, nació Digru Sonrisas en un pequeño taller del barrio de Lavapiés.
Los primeros clientes fueron otras madres del grupo de crianza. El boca a boca hizo el resto. Doce años después, seguimos fabricando con la misma filosofía: ropa que elegiríamos para nuestros propios hijos.